¿Por qué baja el petróleo y no bajan los combustibles en República Dominicana?

Una explicación ciudadana sobre el crudo, los derivados, los impuestos, el dólar, los subsidios, los márgenes comerciales y la transparencia que debe existir en la fijación de precios.

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AUNQUE EL PETRÓLEO DE TEXAS BAJE, LOS COMBUSTIBLES EN REPÚBLICA DOMINICANA NO NECESARIAMENTE BAJAN, PORQUE EL PRECIO FINAL NO DEPENDE SOLO DEL CRUDO. EN LA FÓRMULA DOMINICANA INTERVIENEN EL PRECIO INTERNACIONAL DEL PRODUCTO REFINADO, EL FLETE, EL SEGURO, LA TASA DE CAMBIO, LOS IMPUESTOS, LOS MÁRGENES COMERCIALES, EL TRANSPORTE INTERNO Y LOS SUBSIDIOS DEL GOBIERNO. LA CIUDADANÍA NO SOLO NECESITA SABER CUÁNTO CUESTA LA GASOLINA; NECESITA SABER POR QUÉ CUESTA ESO. LA TRANSPARENCIA ENERGÉTICA TAMBIÉN FORMA PARTE DEL DEBIDO PROCESO.

Durante años, una de las frases más repetidas por la ciudadanía dominicana ha sido: “Cuando el petróleo sube, aquí suben los combustibles; pero cuando el petróleo baja, aquí no bajan igual.” Esa expresión se escucha en las estaciones de combustibles, en los colmados, en el transporte público, en las redes sociales y en cualquier conversación donde el costo de la vida toca directamente el bolsillo de la gente.

La preocupación es legítima. Cada vez que el ciudadano escucha en las noticias que bajó el petróleo de Texas, conocido internacionalmente como WTI, espera que esa baja se refleje de inmediato en la gasolina, el gasoil o el GLP. Sin embargo, en República Dominicana muchas veces los combustibles se mantienen congelados, suben parcialmente o no bajan en la misma proporción. Eso genera desconfianza, críticas y la percepción de que existe un negocio poco explicado detrás del precio final.

Pero para entender correctamente el tema, hay que comenzar por una aclaración fundamental: no es lo mismo petróleo crudo que combustible terminado. El WTI o petróleo de Texas es una referencia internacional del crudo, pero el ciudadano dominicano no compra petróleo crudo en una estación. Lo que compra son combustibles derivados: gasolina premium, gasolina regular, gasoil, GLP, avtur, kerosene, fuel oil y otros productos ya refinados, transportados, asegurados, importados, gravados y vendidos al detalle.

Por eso, la comparación directa entre “bajó el petróleo” y “debe bajar la gasolina” es comprensible, pero incompleta. El precio final de los combustibles en República Dominicana no depende únicamente del barril de petróleo, sino de una cadena de costos, impuestos, márgenes comerciales, tasa de cambio y decisiones regulatorias.

La República Dominicana utiliza como base técnica el llamado Precio de Paridad de Importación, establecido en la Ley 112-00 y su Reglamento de Aplicación. Este mecanismo calcula cuánto le habría costado al país importar los productos vendidos semanalmente. La fórmula incorpora el precio internacional del producto, flete, seguro marítimo, cargos bancarios, manejo de terminal, gastos administrativos y otros costos vinculados a la importación. Luego se agregan impuestos, márgenes de distribución, márgenes de detalle y comisión de transporte. (Energía Alternativa RD)

Esto quiere decir que cuando el ciudadano paga un galón de gasolina, no está pagando solamente petróleo. Está pagando una estructura completa. En términos simples, el precio final puede dividirse así:

Componente Qué representa
Precio internacional del producto Valor del combustible o derivado en el mercado internacional
Flete y seguro Costo de traer el producto al país
Tasa de cambio Conversión de dólares a pesos dominicanos
Manejo de terminal Costos de almacenamiento y operación
Impuestos Cargas fiscales establecidas por ley
Márgenes comerciales Ganancia o margen de importadores, distribuidores y detallistas
Transporte interno Costo de llevar el combustible hasta las estaciones
Subsidio o congelamiento Intervención del Gobierno para evitar aumentos mayores

Ahí está la clave: el petróleo puede bajar, pero si alguno de los otros componentes sube, el precio final puede mantenerse o incluso aumentar.

La Administración de Información Energética de Estados Unidos explica que el precio minorista de los combustibles no depende solo del crudo, sino también de refinación, distribución, mercadeo e impuestos. Según esa entidad, en los últimos años el crudo ha sido el componente más importante del precio de la gasolina, pero no representa el 100 % del precio final. La EIA incluso proyectó que, en 2026 y 2027, el peso del crudo en el precio promedio minorista de la gasolina en Estados Unidos podría caer por debajo del 45 % anual, lo que demuestra que otros componentes también tienen un peso relevante. (EIA de EE. UU.)

Otro punto importante es que República Dominicana no debe presentarse como si se abasteciera exclusivamente del petróleo de Texas. Lo correcto es decir que el WTI/Texas es una referencia internacional muy usada por la opinión pública para comparar el comportamiento del crudo, pero el precio dominicano se determina mediante una fórmula local basada en derivados, costos de importación, impuestos, tasa de cambio, márgenes y decisiones del Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes.

También hay que tomar en cuenta que el mercado internacional no se mueve de manera simple. Puede bajar el crudo, pero subir los combustibles refinados. Puede bajar el barril, pero aumentar el costo de refinación. Puede bajar el WTI, pero subir el diésel por escasez internacional. Puede bajar el petróleo en una semana, pero el precio local reflejar referencias anteriores. Y puede bajar el mercado internacional, pero el Gobierno mantener precios congelados porque venía subsidiando aumentos previos.

La guerra entre Rusia y Ucrania, los conflictos en Medio Oriente, las tensiones en rutas marítimas, los cierres de refinerías, los problemas logísticos y los cambios en la demanda mundial han afectado de manera directa los precios del petróleo y sus derivados. En 2026, la EIA proyectó presiones sobre el precio del Brent por restricciones de oferta y tensiones geopolíticas, particularmente vinculadas a Medio Oriente y rutas críticas como el estrecho de Ormuz. (EIA de EE. UU.)

A eso se suma la tasa de cambio. Los combustibles se negocian internacionalmente en dólares, pero se venden localmente en pesos dominicanos. Si el petróleo baja, pero el dólar sube frente al peso, parte de la reducción se pierde en la conversión. El Banco Central publica diariamente las tasas de cambio de referencia, y para finales de mayo de 2026 la tasa de venta se encontraba por encima de RD$58 por dólar, lo que incide en bienes importados como los combustibles. (Banco Central de la República Dominicana)

El impacto de los combustibles también se refleja en la inflación. El Banco Central informó que en abril de 2026 el índice de bienes transables aumentó 0.88 %, influido, entre otros factores, por alzas en gasolinas regular y premium y en el gasoil. Esto demuestra que los combustibles no son un tema aislado: inciden en el costo del transporte, los alimentos, la producción agrícola, los servicios y el costo general de la vida. (Banco Central de la República Dominicana)

Ahora bien, hay un elemento que merece especial atención: el negocio dentro de la cadena. Hablar de negocio no significa afirmar automáticamente que existe una práctica irregular. Significa reconocer que en la importación, almacenamiento, distribución, transporte y venta de combustibles participan actores económicos que reciben márgenes legalmente reconocidos. Importadores, terminales, distribuidores, transportistas y estaciones de expendio forman parte de la cadena. Cada uno tiene costos, responsabilidades y beneficios.

Por eso, cuando la ciudadanía pregunta por qué el combustible no baja, no basta con mirar el barril de petróleo. También hay que mirar cuánto representa cada eslabón de la cadena. ¿Cuánto se paga por importar? ¿Cuánto cuesta almacenar? ¿Cuánto se reconoce como margen de distribución? ¿Cuánto gana el detallista? ¿Cuánto se cobra por transporte? ¿Cuánto se paga en impuestos? ¿Cuánto subsidia el Gobierno? Sin esa información, la población queda atrapada entre dos extremos: la explicación técnica incompleta y la sospecha popular de que “alguien se está beneficiando”.

Aquí entra el enfoque de El Debido Proceso RD. En un tema tan sensible para el bolsillo ciudadano, el debido proceso económico no debe limitarse a que exista una fórmula legal. También debe implicar que esa fórmula sea comprensible, verificable y explicada públicamente. La transparencia no consiste únicamente en publicar el precio final de cada combustible; consiste en mostrar cómo se llegó a ese precio.

En mayo de 2026, el MICM informó que el Gobierno congeló combustibles y GLP con un subsidio de RD$1,588.5 millones. Para la semana del 23 al 29 de mayo de 2026, la gasolina premium fue mantenida en RD$331.10 por galón, la gasolina regular en RD$305.50, el gasoil regular en RD$257.80, el gasoil óptimo en RD$271.10 y el GLP en RD$137.20. (Ministro de Industria y Comercio)

Ese dato es importante porque permite ver otra cara del problema. A veces el precio no baja porque el Gobierno está evitando que suba más. Es decir, puede existir un precio congelado artificialmente mediante subsidio. Pero esa explicación debe presentarse de forma clara. Si el Gobierno dice que subsidia, debe explicar cuánto subsidia, a cuáles combustibles, durante qué semana y cuál habría sido el precio sin esa intervención.

De igual forma, el MICM publica avisos semanales de precios de combustibles, incluyendo resoluciones y archivos descargables por semana. Esa práctica es necesaria, pero debería avanzar hacia un formato más pedagógico, donde el ciudadano pueda entender el desglose del precio, no solo el monto final. (Ministro de Industria y Comercio)

La ciudadanía necesita poder responder preguntas básicas:

¿Cuánto del precio corresponde al mercado internacional?
¿Cuánto corresponde a impuestos?
¿Cuánto corresponde al dólar?
¿Cuánto corresponde al flete y seguro?
¿Cuánto corresponde a márgenes privados?
¿Cuánto se está subsidiando?
¿Por qué algunos combustibles se congelan y otros suben?
¿Por qué una baja internacional no se refleja igual en la bomba?

Esas preguntas no son politiquería. Son preguntas de transparencia pública.

Para entenderlo mejor, imaginemos un ejemplo sencillo. Si el precio internacional del crudo baja un 10 %, eso no significa que el galón de gasolina debe bajar 10 %. Si el crudo o el derivado representa solo una parte del precio final, la reducción impacta solo esa parte. Si al mismo tiempo sube el dólar, aumentan los fletes, se mantienen los impuestos y los márgenes internos no cambian, la baja puede sentirse muy poco o no sentirse. Incluso puede ocurrir que el precio final suba si otros componentes aumentan más que la reducción del crudo.

Por eso, el análisis estadístico correcto no debe comparar únicamente el WTI con la gasolina dominicana. Debe comparar varias variables a la vez:

Variable Por qué importa
WTI/Texas Referencia internacional del crudo usada popularmente
Brent Referencia internacional relevante en mercados globales
Gasolina y diésel refinado Productos más cercanos a lo que realmente compra el país
Tasa de cambio RD$/US$ Incide en el costo local de productos importados
Precio de Paridad de Importación Base técnica de cálculo dominicano
Impuestos Componente fiscal del precio
Márgenes de distribución y detalle Participación comercial de la cadena
Transporte interno Costo de llevar el combustible a estaciones
Subsidio semanal Intervención estatal para congelar o reducir aumentos
Precio final al consumidor Monto que paga la población

Si no se analizan todas esas variables, el debate queda incompleto.

También es necesario recordar que el combustible afecta mucho más que el tanque de un vehículo. Cuando sube la gasolina o el gasoil, puede aumentar el costo del transporte público, el traslado de productos agrícolas, la distribución de alimentos, los servicios, la operación de empresas, la generación eléctrica y la vida cotidiana. En municipios agrícolas como Constanza, Jarabacoa, Tireo y otras zonas productivas, el combustible tiene un peso directo sobre el costo de llevar los productos desde el campo hasta los mercados.

Por eso, hablar de combustibles es hablar de economía familiar, producción, transporte, inflación y justicia económica. No se trata solo de una discusión técnica entre especialistas. Es un asunto de interés público.

El Estado dominicano debería publicar cada semana, junto con el aviso de precios, una ficha ciudadana de composición del precio. Esa ficha debería contener:

Elemento que debería publicarse Utilidad ciudadana
Precio internacional de referencia Permite comparar con el mercado global
Producto refinado usado como referencia Evita confundir crudo con gasolina o diésel
Tasa de cambio aplicada Explica el efecto dólar
Costo de flete y seguro Muestra el peso logístico
Precio de Paridad de Importación Permite entender la base de cálculo
Impuesto específico y ad valorem Transparenta la carga fiscal
Margen de distribución Explica el componente comercial mayorista
Margen de detalle Explica la ganancia o margen en estaciones
Transporte interno Muestra el costo de distribución nacional
Subsidio aplicado Permite saber cuánto absorbe el Estado
Precio real estimado sin subsidio Ayuda a comparar mercado vs. intervención estatal
Precio final al consumidor Muestra el resultado definitivo

Una medida de este tipo ayudaría a reducir rumores, especulación, desinformación y sospechas. También fortalecería la confianza ciudadana. Si el precio sube por el dólar, que se diga. Si sube por el mercado internacional, que se explique. Si no baja por impuestos, que se muestre. Si hay subsidio, que se detalle. Si hay márgenes privados, que se indiquen. Y si existe alguna distorsión o abuso en la cadena, que se fiscalice.

El ciudadano no está obligado a ser economista para entender por qué paga lo que paga. El Estado sí está obligado a explicar de forma clara los temas que afectan directamente la vida de la gente.

En conclusión, el petróleo puede bajar en Texas y los combustibles pueden no bajar en República Dominicana porque el precio local no depende únicamente del crudo. Depende de una cadena económica, fiscal, logística, cambiaria, comercial y regulatoria. Pero esa realidad técnica no debe utilizarse como excusa para mantener a la población sin información suficiente. Mientras más compleja sea la fórmula, mayor debe ser la transparencia.

El verdadero debate no es solamente si la gasolina sube o baja. El verdadero debate es si la ciudadanía tiene acceso a una explicación clara, completa y verificable sobre el precio que paga cada semana.

Porque en materia de combustibles, la transparencia también es parte del debido proceso.

Fuentes consultadas

  • Ley No. 112-00 sobre Hidrocarburos, República Dominicana.
  • Reglamento de Aplicación de la Ley 112-00, Decreto No. 307-01.
  • Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes, avisos semanales y comunicados sobre precios de combustibles.
  • Banco Central de la República Dominicana, estadísticas de tasa de cambio e informes del IPC.
  • U.S. Energy Information Administration, datos sobre composición del precio de gasolina y diésel.
  • Reportes internacionales sobre comportamiento del petróleo, refinación, derivados y tensiones geopolíticas.

El Debido Proceso RD © 2025 Darlin Tiburcio. Todos los derechos reservados. Se autoriza la reproducción parcial del texto con fines educativos, institucionales o de divulgación, siempre que se cite correctamente la fuente y el autor.

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