La crisis bancaria de 2003 parece, a primera vista, un episodio distante de la historia económica dominicana. Sin embargo, parte de sus consecuencias continúa presente en el balance del Banco Central de la República Dominicana y, por esa vía, en las finanzas públicas.
Su impacto no se limita a los recursos utilizados originalmente para proteger a los depositantes. También permanece en los títulos emitidos para retirar liquidez del sistema, en los intereses generados por esos instrumentos, en las pérdidas anuales del Banco Central y en las obligaciones que posteriormente fueron reconocidas a cargo del Gobierno dominicano. El costo que la crisis bancaria…
El propósito de este análisis es explicar cómo la respuesta a aquella crisis bancaria terminó convirtiéndose en una fuente persistente de pérdidas cuasifiscales y por qué, más de veinte años después, sus efectos todavía deben ser considerados dentro de la política monetaria y fiscal del país.
Una crisis que no surgió de un solo factor
Para comprender el problema es necesario diferenciar varios conceptos. El rescate bancario fue el conjunto de recursos movilizados para contener la crisis. Los valores emitidos constituyen pasivos remunerados del Banco Central. El déficit cuasifiscal, por su parte, representa el flujo de pérdidas registrado durante un período, mientras que las pérdidas acumuladas reflejan el efecto patrimonial de varios años.
Aunque estas magnitudes están relacionadas, no representan exactamente lo mismo y, por tanto, no deben sumarse como si constituyeran una única deuda. El costo que la crisis bancaria…
El colapso de Baninter, seguido por los problemas experimentados por Bancrédito y el Banco Mercantil, tampoco puede explicarse como un accidente repentino ni atribuirse de manera simplista a una sola gestión gubernamental.
En las entidades afectadas convergieron fraude, operaciones vinculadas, contabilidad irregular, concentración de riesgos, mala administración y debilidades prolongadas de supervisión.
Cuando las pérdidas ocultas comenzaron a salir a la luz, la confianza de los depositantes se deterioró y aumentó el riesgo de una corrida bancaria generalizada. El costo que la crisis bancaria…
La respuesta del Banco Central
Frente al colapso de las entidades financieras, el Banco Central decidió proteger los depósitos y proporcionar liquidez con el objetivo de evitar que la crisis se extendiera al sistema financiero y al sistema de pagos.
La intervención buscaba impedir un daño de mayor magnitud, pero simultáneamente provocó una expansión de la cantidad de dinero en circulación.
Para absorber parte de esa liquidez y moderar las presiones sobre la inflación y el tipo de cambio, el Banco Central comenzó a emitir certificados y otros valores.
Entre esos instrumentos figuraron certificados de inversión de corto plazo con tasas de interés de 45 % y 60 % anual.
La esterilización monetaria permitió enfrentar una urgencia inmediata, pero creó al mismo tiempo una obligación financiera de larga duración. El costo que la crisis bancaria…
Cómo nació el déficit cuasifiscal
El problema comenzó a adquirir una naturaleza estructural porque una parte de los activos recibidos de los bancos intervenidos tenía escasa rentabilidad o presentaba dificultades de recuperación, mientras que los pasivos emitidos por el Banco Central para retirar liquidez generaban intereses.
La diferencia entre el rendimiento de esos activos y el costo de los pasivos comenzó a provocar pérdidas recurrentes.
De esa manera, una parte del costo original del rescate bancario terminó transformándose en un déficit cuasifiscal persistente. El costo que la crisis bancaria…
Este mecanismo resulta fundamental para comprender por qué una crisis ocurrida hace más de dos décadas todavía puede tener efectos sobre las cuentas del Banco Central.
No se trata únicamente del dinero desembolsado durante la emergencia de 2003. El costo también evolucionó mediante los intereses de los instrumentos utilizados para manejar las consecuencias monetarias de aquella intervención.
Las cifras muestran la magnitud
Los estados financieros auditados permiten observar la dimensión que ha alcanzado el proceso.
La cuenta por recibir del Gobierno dominicano pasó de RD$39,535.7 millones en 2003 a RD$764,979.0 millones en 2025.
De esta última cantidad, RD$749,880.4 millones corresponden al déficit acumulado reconocido a cargo del Gobierno.
Aunque esa cuenta aparece contablemente como un activo del Banco Central, no representa efectivo disponible. Además, su componente principal no devenga intereses ni posee una fecha específica de cobro. El costo que la crisis bancaria…
La evolución de los valores emitidos también resulta significativa.
Estos pasaron de RD$6,905.3 millones en 2002 a RD$59,522.9 millones en 2003, hasta alcanzar RD$828,345.5 millones en 2025.
Al cierre de ese año representaban aproximadamente el 41.9 % del total de activos del Banco Central.
Los valores emitidos no constituyen por sí mismos el déficit cuasifiscal, pero sí representan una de sus principales fuentes de costo debido a que deben ser remunerados. El costo que la crisis bancaria…
Los intereses superaron los ingresos
En 2025, los instrumentos de política monetaria generaron RD$113,022.9 millones en intereses.
La cifra fue superior a los ingresos totales del Banco Central durante ese mismo año, que ascendieron a RD$96,224.6 millones.
Dentro de esos ingresos se incluyeron transferencias destinadas a la recapitalización por RD$35,007.8 millones, además de rendimientos de instrumentos de recapitalización por RD$13,650.7 millones.
A pesar de ello, el ejercicio cerró con una pérdida neta de RD$28,685.0 millones. El costo que la crisis bancaria…
El patrimonio del Banco Central terminó 2025 con un saldo negativo de RD$26,313.5 millones.
Esto no significa que la institución pueda quebrar de la misma manera que un banco comercial. Un banco central posee características particulares: emite la moneda nacional y no se encuentra sometido a las mismas reglas de solvencia de una entidad financiera privada.
Sin embargo, mantener pérdidas persistentes puede afectar su autonomía financiera y, dependiendo de la forma en que sean cubiertas, trasladar sus efectos hacia el presupuesto, la deuda pública o la liquidez de la economía. El costo que la crisis bancaria…
Una recapitalización todavía incompleta
La Ley núm. 167-07 estableció un mecanismo de recapitalización y dispuso que el Estado reconociera las pérdidas del Banco Central.
El plazo de diez años contemplado por aquella legislación terminó en 2017 sin que las pérdidas acumuladas hubieran sido cubiertas completamente.
Desde el punto de vista contable, los bonos y las cuentas por cobrar aparecen en el balance del Banco Central como activos frente al Gobierno.
Pero cuando se observa al sector público de manera consolidada, la realidad cambia: lo que constituye un activo para el Banco Central representa simultáneamente una obligación para el Gobierno.
La operación contable puede trasladar la obligación de una institución a otra, pero no hace desaparecer su costo económico. El costo que la crisis bancaria…
El costo también llega al presupuesto
Las transferencias presupuestarias destinadas a reducir el déficit del Banco Central tienen consecuencias sobre las posibilidades financieras del Gobierno.
Cada peso destinado a cubrir estas obligaciones forma parte de un presupuesto limitado y, por tanto, compite con otras prioridades.
Entre ellas se encuentran la inversión pública, la educación, la salud, la infraestructura y la protección social.
La población no recibe una factura identificada específicamente como “déficit cuasifiscal”, pero puede soportar indirectamente sus efectos mediante el servicio de la deuda, un menor espacio presupuestario o mayores obligaciones fiscales. El costo que la crisis bancaria…
Existe, además, un posible canal financiero.
Cuando los títulos emitidos por el Banco Central ofrecen rendimientos atractivos y un nivel reducido de riesgo, pueden influir en la composición de las carteras de bancos, fondos de pensiones y otros inversionistas.
Esto podría disminuir la proporción de recursos orientados hacia determinados créditos o inversiones productivas de mayor riesgo.
Sin embargo, este efecto no ocurre automáticamente. Depende, entre otros factores, de la liquidez existente, la demanda de crédito y las condiciones monetarias nacionales e internacionales. El costo que la crisis bancaria…
Déficit cuasifiscal no significa inflación automática
Otro aspecto importante consiste en evitar interpretaciones simplificadas.
Un patrimonio negativo del Banco Central no produce inflación automáticamente.
Si las pérdidas son cubiertas mediante transferencias presupuestarias o bonos, el costo recae principalmente sobre el presupuesto y la deuda pública.
Si fueran financiadas mediante creación monetaria no esterilizada, podrían aumentar la liquidez, la demanda de divisas y las presiones inflacionarias.
Y cuando esa liquidez se retira posteriormente utilizando títulos remunerados, puede disminuir el riesgo inflacionario inmediato, pero aumentan los intereses que deberán pagarse en el futuro. El costo que la crisis bancaria…
La crisis de 2003 explica el origen, pero no todo el problema actual
Sería igualmente incorrecto atribuir mecánicamente todo el déficit cuasifiscal existente en la actualidad al rescate bancario de 2003.
Aquella crisis explica el salto inicial, pero con el paso de los años el problema desarrolló una dinámica propia.
Actualmente intervienen factores como el volumen de títulos emitidos, las tasas de interés, el rendimiento de los activos y el cumplimiento incompleto del proceso de recapitalización.
En otras palabras, el costo heredado de aquella crisis bancaria terminó mezclándose con el costo corriente de ejecutar la política monetaria. El costo que la crisis bancaria…
La autonomía financiera también está en juego
El verdadero desafío no consiste en determinar si el Banco Central puede continuar funcionando.
La institución puede hacerlo.
La cuestión esencial consiste en impedir que las pérdidas persistentes terminen debilitando su autonomía financiera o condicionando decisiones necesarias para controlar la inflación, moderar la volatilidad del tipo de cambio y responder adecuadamente a los distintos ciclos económicos. El costo que la crisis bancaria…
El déficit cuasifiscal constituye, en ese sentido, una obligación pública que ha ido cambiando de forma.
Nació dentro de la resolución de la crisis bancaria, pasó posteriormente por los títulos utilizados para esterilizar liquidez y actualmente conecta directamente el balance del Banco Central con el presupuesto nacional.
La tarea pendiente
Resolver el problema no consiste simplemente en emitir nuevos bonos para completar una cifra establecida legalmente.
Una operación de esa naturaleza podría mejorar contablemente el balance del Banco Central sin reducir necesariamente la obligación total del sector público consolidado.
La tarea pendiente requiere una estrategia más amplia.
Es necesario medir y publicar el costo consolidado, convertir la recapitalización en un programa gradual, verificable y compatible con la capacidad fiscal del Estado, y coordinar adecuadamente la deuda del Gobierno con los instrumentos monetarios utilizados por el Banco Central.
Solo de esa manera podrá evitarse que el problema continúe siendo un traslado contable de obligaciones entre instituciones públicas y comenzar a reorganizar una carga que, mientras permanezca sin una solución estructural, continuará compitiendo con recursos destinados al desarrollo nacional. El costo que la crisis bancaria…
Fuentes consultadas
Estados financieros auditados del Banco Central de la República Dominicana correspondientes a 2002, 2003 y 2025; Ley núm. 167-07; e Informe del Panel de Expertos Internacionales sobre la crisis bancaria dominicana (2005). El costo que la crisis bancaria…
El autor es economista y profesor universitario.
Serie: Economia social
Parte 2 · Navegación y partes disponibles
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- Parte ?: Nashi
- Parte 2: El costo que la crisis bancaria dejó en el Banco Central
- Parte 4: Características del emprendedor que sí se pueden desarrollar
- Parte 14: Contrato de seguros: tener una póliza no siempre significa estar protegido
- Parte 16: Factoring o cesión de crédito: cuando vender una factura no significa ceder el contrato