En materia municipal, casi siempre la crisis inicia igual: una frase corta, un titular ruidoso y una conclusión apresurada. “Ahora los alcaldes pueden violar el presupuesto sin penalidad”. La frase vende porque reduce un tema técnico a una indignación simple. Pero la administración pública no funciona con consignas: funciona con…
Contenido exclusivo para suscriptores
Este artículo forma parte del contenido premium de
El Debido Proceso RD.
Para continuar leyendo, debes iniciar sesión o suscribirte.